
FILADELFIA, PA--El próximo 22 de mayo será un día histórico para la Capilla Hispana de la Medalla Milagrosa, ubicada en el 1903 de Spring Garden. A las 10: 30 de la mañana ofrecerá la primera misa de celebración del año de su centenario.
La Milagrosa fue fundada el 26 de abril de 1912 por una monja española llamada Sor Agueda Quintana, quien tras recibir una herencia compró por 1.500 dólares el edificio en donde se encuentra actualmente la iglesia. Desde entonces, según una investigación realizada por el Reverendo Gabriel D. Real, en sus instalaciones se han celebrado más de 25 mil bautismos y ocho mil casamientos.
“El centenario de la Milagrosa es una fecha muy importante para la comunidad –dice María Miranda, feligresa y voluntaria de la iglesia desde hace 30 años–. Es celebrar el milagro que ha hecho esta iglesia de ayudar a ubicar a tantos inmigrantes y es volver a rehacer ese milagro para poder ayudar a los nuevos inmigrantes por cien años más”.
Miranda recuerda que cuando llegó a Filadelfia –a Spring Garden, el único barrio hispano en la época– de Puerto Rico, en 1978, empezó a asistir con su familia a La Milagrosa para rezar la misa, pero pronto descubrió que en realidad asistía por otras razones.
“Cuando íbamos era como si estuviéramos otra vez en Puerto Rico. Nos sentíamos como en casa. En la Milagrosa encontramos ese sentido de comunidad que nos hacía falta después de que emigramos de nuestra ciudad”.
El actual y único diácono que ha tenido la Milagrosa, Epifanio de Jesús, explica que desde los años 40 hasta la década de los 80 y 90, la iglesia ofrecía servicios sociales como clases de inglés, cofradías, proveía ropa y alimentos, suministraba ayuda para vivienda, y organizaba grupos para los niños y los jóvenes. Todo esto respaldado por el prestigio que le daba ser la primera iglesia que dio misa en español en Filadelfia.
“Desde hace 50 o 40 años ha habido un cambio un gran cambio en La Milagrosa, y es un cambio de la migración –recuerda Epifanio–. Antes la comunidad era esencialmente puertorriqueña. Después vinieron los paraguayos. Luego entraron y salieron los ecuatorianos. Y últimamente ha crecido la ola de mexicanos. Antes era una congregación de más edad. Ahora hay muchas familias jóvenes con niños. Estamos en una nueva etapa de crecimiento con esta nueva ola de inmigración. Pero sea la que sea, la participación en La Milagrosa es un espejo inmediato de lo que está pasando en el resto de la ciudad.”
El actual reverendo de la iglesia, Charles J. Kennedy, explica que la nueva comunidad mexicana que asiste cada domingo a la misa es, en su mayoría, una comunidad que se ve estable, conformada por familias establecidas.
“A los feligreses que tenemos ahora –dice Kennedy–, les gusta celebrar su pasado pero siempre están mirando hacia el futuro. Están orgullosos de sus tradiciones y esperanzados en el provenir. Es cierto que en el pasado a los inmigrantes se les brindaba una ayuda que ya no se les da. Pero eran tiempos distintos. Ahora hay otras organizaciones dedicadas a recibir a los nuevos inmigrantes. Ya los inmigrantes no nos vienen a buscar para pedirnos comida o ropa, como hace 50 años sucedía. Viven en mejores condiciones.”
Miranda, por su lado, está esperanzada en que La Milagrosa puede volver a brindar ciertos servicios que tenía en el pasado así como implementar otros nuevos, como clases de computadores o actividades relacionadas con la tecnología. Sin embargo, la realidad económica la asusta un poco.
“La economía y los cierres de otras iglesias en la ciudad nos hacen temer que también nos vayan a cerrar –dice–. Ya no contamos con los fondos que teníamos antes. Mucha gente se ha mudado del barrio a causa de la estratificación del sector.”
A este respecto, sin embargo, el diácono De Jesús se muestra un poco más tranquilo.
“Va a ser complicado que cierren la Milagrosa. En este momento la Arquidiócesis de Filadelfia se encuentra negociando la propiedad con la comunidad religiosa de los Vicentinos, que la heredó de Sor Agueda. Y si se logra un acuerdo seguramente se le harán unas reparaciones para que podamos seguir sirviendo a la comunidad hispana de la ciudad y brindándole nuestros servicios comunitarios.”
De cualquier forma, en este momento La Milagrosa todavía tiene sus puertas abiertas, y su comunidad religiosa está ansiosa por celebrar su centenario. La celebración se prolongará durante todo el año, contará cada mes con una actividad para conmemorar las órdenes, los grupos religiosos y las diferentes comunidades que han pasado por la iglesia, y finalizará el 26 de abril de 2012 con una misa de clausura.
Y aunque ya la Milagrosa, por supuesto, no es la única iglesia que ofrece misa en castellano (existen otras 38 parroquias en la Arquidiócesis de Filadelfia que también lo hacen), sigue siendo la única que se limita exclusivamente al español. De cierta forma el centenario de La Milagrosa es también un reconocimiento de la sobrevivencia de la hispanidad en Filadelfia.