No (ríe). Tengo sueños mucho más aburridos, como hacer tareas en casa o pasear al perro. Lo mejor de esta película es que todos parecen tener una muy buena respuesta cuando la ven. Es provocadora y muy emocionante, puro entretenimiento y parece que les gusta a todos. Eso es lo mejor.
Con tantos comentarios acerca de la posibilidad de tener una nominación al Óscar por Black Swan, ¿no siente presión? SIGLOXIC.COM
Es muy halagador que la gente hable del Óscar, pero lo que buscamos realmente es que la gente se conecte con nuestra película. Ese es el mejor premio. Y es un verdadero honor.
¿Hasta qué punto logra evitar cierto narcisismo en medio de tanta fama?
Pienso que es bueno protegerse, en cierta manera, cuando te acostumbras a verte a través de los ojos de otras personas. Las actrices nos acostumbramos a vernos a través del ojo del director y el ojo del público. Una misma se vuelve espectadora de sí misma. Por eso me parece tan destructivo ver mis propias películas. Y mi curiosidad pasa por no verme.
¿Le teme a la autocrítica?
Como artista y como ser humano tenemos que ver el mundo a través de nuestros propios ojos. Y es una lucha tratar de no vernos demasiado nosotros mismos. Es un narcisismo que tiene que ver con la identidad. Y los bordes de esa identidad empiezan a nublarse si también te ves por todos lados.
Es la primera vez que la vemos en un personaje tan sexual, con los desafíos de mostrarse como una bailarina profesional ¿Cómo vivió esa experiencia, desde un punto de vista más personal?
No solo nos dieron estos personajes complicados, el director (Darren Aronofsky) también nos dio la libertad de agregar nuestras propias ideas. Creo que trabajamos con cierta telepatía que nunca antes tuve con un director, porque apenas él decía media palabra, yo sentía que ya lo había entendido. Estábamos en una extraña zona de enfoque que nos permitió compartir las mismas intenciones.
Hay quienes dicen que pasó un año entero tomando clases profesionales de ballet, especialmente para la película y hay quienes aseguran que estudia danzas desde la infancia ¿Quién dice la verdad?
Me encantan las controversias (ríe). Pero sí, yo había practicado ballet cuando tenía 12 años y lo dejé justo cuando empecé a trabajar seriamente como actriz. Y para la película Black Swan, a los 27 años, volví a las clases de danza. Es decir que me tomé un descanso bastante largo de 15 años en el medio, pero es cierto que ya tenía una base bastante decente cuando empezamos con la película.
Y el esfuerzo después de tanto entrenamiento ¿valió la pena?
Sí y los resultados están a la vista en la película. Pero trabajé con muchísimos entrenadores. Con Marion Bowers estuve un año entero, después seguí con Georgina Pazcoguin, Mary Helen Bowers y Benjamin (Millepied, el novio). Todos fueron instrumentos esenciales para lograr la perfección. Tuve a mi lado a los mejores profesores en el mundo del ballet.
¿Con la danza aprendió algo que no había aprendido antes como actriz?
Es una buena pregunta. Y resultó una enorme lección de actuación, porque el cine es un medio muy visual, no es un medio de palabras. Y la danza, obviamente, se expresa solamente con el físico. Yo no tenía idea de los detalles, cómo se mueven las puntas de los dedos o el lugar donde van los ojos en la cabeza para dar una vuelta y todo lo que se puede expresar con diferentes partes del cuerpo. La película, además, se concentra demasiado en mi cara. Produjo muchos cambios en temas a los que antes nunca les había prestado atención.
¿También necesitó prepararse para lograr los diferentes ángulos de felicidad, enojo o tristeza por los que pasó en el filme?
En ese sentido, corrí con la ventaja de haber hablado del tema ocho años atrás con el mismo director. Empezamos las primeras conversaciones en 2002, cuando yo todavía estaba en la universidad. Estábamos una noche en el dormitorio de la universidad (empieza a reír demostrando que solo bromea) No, no, no ¿no hubiera sido genial? La película se demoró muchísimo, pero la idea original que tenía es como terminó mostrando el cine.
¿De verdad pasaron ocho años desde la primera vez que plantearon la idea original de Black Swan?
No había nada escrito, solo teníamos la idea, pero las escenas estaban diagramadas, con los puntos importantes y el ambiente general. Era algo que en cierta forma existió en mi cerebro durante un tiempo muy largo. Pude procesarlo. Y poder sentarme para imaginarlo durante ocho años, fue una gran ayuda.FUENTE:

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