El “Gordo” o primer premio fue cantado por una niña ecuatoriana y un niño boliviano del Colegio de San Ildefonso, y estuvo dotado en esta ocasión con cuatro millones de euros (unos 5,2 millones de dólares) por serie, lo que significa que el dueño de un billete de un décimo cobrará 400,000 euros (520,000 dólares). El número fue vendido en una administración del Municipio aragonés de Grañen, en la provincia de Huesca.
Este pueblo apenas cuenta con 2,000 habitantes y se encuentra en la deprimida comarca de los monegros. Ahora, el “gordo más gordo” de la historia de la lotería de Navidad española ayudará a muchos agricultores a “aliviar” las fuertes inversiones acometidas en el campo. Así, una familia de rumanos, propietaria del bar “Carlitos” se encargó de repartir 38 series del “Gordo” de Navidad. Según contó Mijaela, hermana del pequeño Carlitos y camarera en el bar, la práctica totalidad de clientes del local son trabajadores o inmigrantes que se mueven por la zona y entre los que se distribuyó la práctica totalidad de los décimos que se pusieron en venta. “Mi enano lo ha cantado, mi enano ha cantado el gordo”, gritó en medio del salón de sorteos la joven dominicana Giselle, cuando se oyó el número del gran premio.
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