Los gobiernos extranjeros están muy atentos a Corea del Norte desde la muerte de Kim anunciada el lunes, por la preocupación que genera el ascenso de su heredero en un país con un programa nuclear, una fuerza de militar de 1.2 millones de efectivos y antecedentes de animosidad profunda hacia sus vecinos. La capital seguía siendo escenario de duelo público ayer. Militares de EU y Corea del Sur dijeron que no ha habido ningún movimiento inusual de los militares norcoreanos en los últimos días.
“Esta parece ser una transición relativamente tranquila en la península y esperamos que siga así”, dijo en Washington el vocero del Pentágono, George Little. Agregó que las tropas de EU en Corea del Sur no han elevado sus niveles de alerta. El presidente surcoreano, Li Myung-bak, buscó asegurarle al gobierno en Pyongyang que Corea del Sur “no es hostil” hacia su vecino del norte a pesar de que puso en estado de alerta sus tropas de primera fila desde que se anunció la muerte de Kim.
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