Cámara de Representantes divulgaron ayer los detalles del presupuesto para el
año fiscal 2011, que será votado el próximo jueves y es objeto de denuncias de
grupos minoritarios.
La medida presupuestaria, fruto de intensas negociaciones la semana pasada
para impedir el primer cierre del Gobierno desde 1995, totaliza 1,05 billones de
dólares para el año fiscal que concluye el próximo 30 de septiembre.
Pero también incluye recortes por unos 38.500 millones de dólares para
diversos programas de asistencia pública, lo que ha suscitado denuncias de
activistas de las minorías y la comunidad inmigrante, que dependen de ellos.
La idea de los republicanos, que controlan la Cámara Baja, era divulgar la
medida el lunes para que, en aras de la transparencia, los legisladores tuviesen
72 horas para revisarla antes de someterla a voto.
Pero los republicanos rompieron su propia regla y recién esta mañana la
divulgaron en su totalidad, por lo que el voto será el jueves próximo.
Según el desglosado, la medida presupuestaria recorta 504 millones de dólares
para el programa de asistencia alimentaria para mujeres con niños pequeños y de
bajos recursos, conocido por su sigla en inglés "WIC".
También recorta 1.600 millones de dólares para la Agencia de Protección
Ambiental (EPA, en inglés), o una reducción del 16% sobre 2010.
Entre otros elementos, la medida recorta 226 millones de dólares al
Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que estaban destinados a continuar la
construcción de un muro en la frontera sur, y elimina 377 millones de dólares de
las contribuciones de EEUU para Naciones Unidas y otras instituciones
internacionales.
Por otra parte, provee 513.000 millones de dólares para el Pentágono, unos
5.000 millones de dólares adicionales sobre 2010, y deja intactos los fondos
para las becas educativas "Pell". La votación del presupuesto para 2011 sirve de
antesala a las grandes batallas que se avecinan en el Congreso sobre el aumento
del límite legal de la deuda nacional y el presupuesto para el año fiscal 2012,
que comienza en octubre próximo.
La propuesta para el año fiscal 2012, presentada por el legislador
republicano Paul Ryan, prevé recortes por seis billones de dólares en la próxima
década, y reduce los fondos a los programas Medicare y Medicaid, que ofrecen
cobertura médica a ancianos y jubilados, y a personas de bajos recursos
respectivamente.
El secretario y tesorero del Sindicato Internacional de Trabajadores de
Servicios, Eliseo Medina, ha dicho recientemente que el plan de Ryan no es más
que "otro ataque contra las comunidades minoritarias y contra los trabajadores
estadounidenses que luchan por mantenerse a flote".
Los recortes a Medicare y Medicaid tendrán un "efecto devastador" entre las
minorías "que ya sienten el golpe de una dura recesión económica", afirmó.
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Pobres afectados
Se calcula que uno de cada cuatro latinos en EEUU vive en la pobreza,
mientras que entre los negros, la tasa de pobreza se ubica en 25,8 por ciento.
La comunidad latina ya tiene una de las tasas más altas de falta de cobertura
médica, según activistas. Si el plan de Ryan es aprobado, los ancianos se verán
obligados a escoger entre pagar por sus alimentos o por sus recetas médicas,
advirtió Medina.
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