La portavoz de los servicios de emergencia canarios, Carmina Lorenzo, explicó que la bajada de las temperaturas y el cambio de dirección del viento han hecho que el fuego avance más lentamente, lo que ha facilitado las tareas de extinción.
Cuatro aviones cisterna y tres helicópteros intentaban apagar las llamas en la pequeña isla, añadió la portavoz.
El fuego se declaró una primera vez el 4 de agosto, antes de ser controlado para volver a reactivarse el viernes en medio de una ola de calor acompañada de fuerte viento y falta de humedad. Unas 5.000 personas fueron evacuadas.
El martes, la mayoría de ellas pudieron regresar a sus casas, aunque todavía hay 1.360 personas esperando poder volver, según la portavoz.
En total, más de 4.000 hectáreas de vegetación ardieron en la isla, entre ellas centenares en el parque natural de Garajonay, declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO.
"El frente del incendio no ha avanzado significativamente", dijo en una conferencia de prensa Javier González Ortiz, consejero de Economía, Hacienda y Seguridad del gobierno autonómico de Canarias.
El consejero añadió que los bomberos estaban luchando contra otro incendio declarado la mañana del miércoles en otra isla del archipiélago, Tenerife, en un barranco entre las localidades de La Orotava y Los Realejos.
González Ortiz precisó que dos de los helicópteros que estuvieron operando en La Gomera fueron enviados a Tenerife para apagar el incendio. Según el consejero, todavía es demasiado temprano para evaluar la magnitud de este nuevo fuego.
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