El entrenador ruso Vladimir Alenko apostó por colocar al central Musersky como opuesto, estando 2-0 en el marcador, y allí la historia cambió de la plata segura al oro soñado.
“En el primer set ellos ganaron el primer punto y desde ahí pusieron presión psicológica sobre nosotros y jugaron muy rápido. Pero en el segundo y tercero comenzaron a cansarse y ahí fue cuando vimos nuestra oportunidad. La gente esperaba de nosotros y se lo dimos”, dijo Musersky, que terminó con 31 puntos.
“No creo que haya sido el mejor partido de mi carrera. Puedo jugar mejor y marcar más en cinco sets, pero el equipo confió en mí”, añadió modesto.
Al subir al podio, una ola tomados de la mano y un salto arriba en medio de los aplausos de miles de rusos, que fueron acompañando en el mismo grado de algarabía el crecimiento del equipo.
Es el primer oro que gana Rusia, que fueron bronce en Pekín-2008, desde la disolución de la Unión Soviética. Fue campeón en 1964, 1968 y 1980.
“Nunca hubiéramos soñado en ganar el partido después de perder los dos primeros sets”, dijo Maxim Mikhaylov. Brasil, que disputó su tercera final consecutiva, se quedó con las ganas de unirse al triunfo del bicampeón equipo femenino que venció 3-1 a Estados Unidos.
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