políticos y de seguridad que obstaculizan el desarrollo y dejan atrapados en
círculos de violencia a estados frágiles, es necesario fortalecer las
instituciones nacionales y mejorar la gestión de gobierno, que debe priorizar la
seguridad ciudadana, la justicia y el empleo, sostiene un reporte del Banco
Mundial (BM) difundido ayer
El Informe sobre el desarrollo mundial 2011 indica que al menos 1,500
millones de personas en el mundo se encuentran afectadas por violencia actual o
pasada, y que el desempleo fue por mucho el factor más importante que lleva a
integrar pandillas y movimientos rebeldes. “Los niños que viven en estados
frágiles tienen el doble de probabilidades de padecer desnutrición y el triple
de probabilidades de no asistir a la escuela”, dijo el presidente del BM, Robert
B. Zoellick. “Los efectos de la violencia en una región pueden extenderse a los
Estados vecinos y a otras partes del mundo, y menoscabar así las perspectivas de
desarrollo de otras naciones y el potencial económico de regiones enteras”.
El documento explica que las instituciones legítimas pueden mitigar las
presiones que generan olas repetidas de violencia e inestabilidad, ya que más
del 90% de las guerras civiles registradas en la década de 2000 tuvieron lugar
en países que ya habían padecido una guerra civil en los últimos 30 años. Y en
otros lugares, como Guatemala y El Salvador, los beneficios derivados de los
procesos de paz suelen verse menoscabados por elevados niveles de crimen
organizado. Esos países con violencia arraigada obtienen resultados muy bajos
en materia de desarrollo.
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