El humorista realizó una conferencia de prensa fuera de su hotel, donde lo acompañaron dos chicas con uniforme militar. Después le llevaron el camello, al que montó con dificultad y llevó a caminar por el bulevard Croisette de Cannes, donde aparentemente haría algunas compras. Cuando avanzaba lentamente por la calle, Baron Cohen fue rodeado por decenas de fotógrafos, lo que detuvo el tráfico y llamó la atención de la policía.
Tras un breve paseo, Baron Cohen dio media vuelta y regresó al hotel, aunque se teme que podría volver a las andadas. Este despliegue, que es ciertamente único, no resulta sin embargo tan raro en Cannes, donde las películas llegan a los extremos para llamar la atención de los medios mundiales.
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