reunión mantenida ayer en La Habana entre altos funcionarios de Estados Unidos y
un grupo de disidentes supone una “abierta provocación”, una “ofensa” y una
“injerencia".
“Esta acción confirma una vez más que no hay cambios en la política de
subversión e injerencia de los Estados Unidos en los asuntos internos de Cuba y
que su prioridad sigue siendo alentar la contrarrevolución interna y promover
actividades de desestabilización”, afirmó el Ministerio de Relaciones Exteriores
cubano en un comunicado.
En su nota, la Cancillería cubana tilda a los disidentes como “un grupo de
mercenarios cuyas actividades contra el orden constitucional cubano son
dirigidas y financiadas por el Gobierno de los Estados Unidos". Una delegación
de funcionarios estadounidenses encabezada por la subsecretaria de Estado
adjunto para el Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson, se reunió ayer, jueves,
en La Habana con doce disidentes, después de haber celebrado ayer la cuarta
ronda de diálogo migratorio con autoridades cubanas.
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