fracasó ayer en conjurar una protesta que mantiene paralizada la ciudad austral
de Punta Arenas, aunque consiguió que representantes del gobierno central y la
población descontenta entablaran un diálogo.
“Hemos postergado (para hoy) porque se acercaron las posiciones, pero todavía
no llegamos a aquellas que satisfagan a todos”, dijo monseñor Bernardo Bastres.
José Hernández, vocero de la Asamblea Ciudadana que agrupa a una veintena de
gremios que convocaron a la huelga, dijo que “no hemos hablado de deponer el
paro, esto continúa”.
La paralización, que en la medianoche de ayer entra en su tercer día, es en
rechazo al incremento de un 16.8% en los precios del gas decretada por la
estatal Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), medida que cuenta con el apoyo del
gobierno del derechista presidente Sebastián Piñera.
Bastres fue aceptado por el gobierno y por los opositores al alza para
facilitar las conversaciones, luego que en la primera jornada de paro murieron
dos mujeres y una bebé resultó gravemente herida.
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