la radiactividad considerada segura para los infantes, informaron el miércoles
las autoridades, al tiempo que se acrecentaba la preocupación por la seguridad
de los alimentos como consecuencia de la fuga radiactiva procedente de la dañada
planta nuclear de Fukushima tras el sismo y posterior maremoto.
La advertencia de las autoridades se dio mientras una nueva nube de humo
obligaba una evacuación de los trabajadores que intentan estabilizar la planta
nuclear japonesa, que sigue liberando radiación.
El Buró del Agua dijo a los periodistas que una planta de tratamiento del
agua potable en el centro de Tokio, que suministra servicio a gran parte de la
ciudad detectó que el agua contiene 210 becquereles de iodo-131 por cada litro.
Indicaron que el límite de consumo del iodo-131 para los infantes no debe
ser mayor de 100 becquereles por litro. Los bebés en Tokio no deben tomar agua
del grifo aunque el nivel de radioactividad no represente un riesgo inmediato
para los adultos, informaron las autoridades.
Casi dos semanas después del desastre doble del 11 de marzo, autoridades
nucleares están luchando para estabilizar la dañada y recalentada planta nuclear
de Fukushima, la cual ha estado filtrando radiación desde que el desastre dañó
los sistemas de enfriamiento de la planta.
La radiación se ha pasado a los vegetales, la leche sin pasteurizar, el
agua potable e incluso en el agua de mar en las áreas que rodean a instalación
nuclear.
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