un acuerdo entre Google y abogados de escritores y editoriales, que hubiese
permitido al motor de búsqueda obtener algún lucro al manejar la biblioteca
digital más grande del mundo, al referir que podría violar las leyes
antimonopolio de Estados Unidos.
El juez de circuito Denny Chin reconoció que la creación de una biblioteca
virtual universal beneficiaría a muchos, pero indicó también que ``simplemente
iría demasiado lejos''.
Sin embargo, el magistrado dejó abierta la posibilidad de que se alcance
un acuerdo, al destacar que muchos de sus detractores retirarían sus quejas si
la propuesta de Google fuera preparada de tal manera que los dueños y autores de
los libros puedan elegir unirse libremente a esa biblioteca en vez de verse
obligados a renunciar.
El acuerdo por 125 millones de dólares generó cientos de objeciones de los
rivales de Google, de organismos protectores del consumidor e incluso de
gobiernos extranjeros. Google ya ha ``escaneado'' más de 15 millones de libros
para ese proyecto.
Hilary Ware, la directora del equipo legal de Google, consideró que la
decisión del juez es decepcionante y señaló que la empresa analizará sus
opciones.
``Como muchos otros, consideramos que este acuerdo tiene el potencial de
abrir el acceso a millones de libros que en la actualidad son difíciles de
encontrar en Estados Unidos en la actualidad'', dijo Ware a través de un
comunicado.
``Independientemente del resultado, seguiremos trabajando para hacer que
la mayoría de los libros del mundo puedan ser descubiertos en línea a través de
Google Books y de Google eBooks''.
Chin indicó que el acuerdo alcanzado entre el gigante de las búsquedas en
internet y representantes de autores y editoriales para solventar una demanda le
``daría a Google derechos importantes para explotar libros enteros sin permiso
de los propietarios de los derechos de autor''.
El juez fue particularmente crítico al acceso que tendría Google a las
denominadas ``obras huérfanas'', libros que ya no fueron publicados y cuyos
autores no podrían ser localizados, al afirmar que el acuerdo le daría a la
compañía ``un monopolio de facto sobre obras no reclamadas''.
Esa fue una de las objeciones presentadas por el Departamento de Justicia
en el 2009 cuando concluyó que el acuerdo probablemente violaría la ley
antimonopolio, provocaría una disminución en la competencia entre editores
estadounidenses y elevaría los precios para los consumidores si Google se
hiciera del monopolio de los libros que ya no fueran editados.
El acuerdo le otorgaría a Google ``una ventaja significativa sobre sus
competidores'' y de haberlo permitido se estaría ``premiándolo por involucrarse
sin autorización en la copia completa de obras protegidas por el derecho de
autor'', indicó Chin.
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