Loughner, acusado de ser el autor de la masacre del pasado sábado en Tucson, lo
califican como “un lobo solitario” que tuvo varios problemas de disciplina en el
pasado y un comportamiento inestable.
“Yo me sentía muy incómodo cuando estaba en mi clase, tenía una mirada muy
extraña y muchas veces pensé que podría estar bajo la influencia de alguna
droga”, dijo a Efe Ben McGahee, profesor de álgebra de la universidad Pima
College, en Tucson, en el estado sureño de Arizona.
Agregó que algunos de los compañeros de clase del joven de 22 años le
expresaron ese mismo sentimiento en algunas ocasiones. Loughner fue arrestado
después que disparó en contra una multitud en un centro comercial en el norte
de Tucson, donde mató seis personas y hirió la congresista demócrata de Arizona
Gabrielle Giffords.
El FBI, una de las agencias que investiga el caso, informó que en la casa del
joven estudiante encontraron un escrito con frases escritas a mano donde decía-
“Mi asesinato”, “mi plan sigue adelante” ó “Giffords". El centro de educación
Pima College confirmó que Loughner fue estudiante de la institución y que fue
suspendido debido a problemas de comportamiento. La escuela superior contactó
a los padres del joven después de cinco incidentes a los que respondió la
policía de la institución educativa aunque no dio mayor información por
regulaciones internas de seguridad.
Por su parte, las autoridades que investigan el caso indicaron que el joven
fue rechazado por el Ejército, aunque no explicaron el motivo por el cual su
solicitud de ingreso fue denegada. En un vídeo colgado en la red social de
YouTube, Loughner asegura que sus libros favoritos son “Mi Lucha”, de Adolfo
Hitler, el “Manifiesto Comunista”, de Karl Marx, y “Alguien voló sobre el nido
del cuco” de Ken Kesey. El acusado de la masacre asegura que la mayoría de las
personas que viven dentro del Distrito Congresional 8 (distrito que representa
Giffords), son analfabetas que no comprenden la gramática correcta del inglés.
La familia pide perdón
La familia de Jared Lee Loughner, acusado de la masacre del pasado sábado en
Tucson, Arizona, emitió ayer un comunicado en el lamenta lo ocurrido y reconoce
no entender cómo pudo suceder la matanza. En un comunicado entregado a la
prensa, que está apostada a las puertas de su vivienda, la familia afirma- “No
hay palabras que puedan expresar lo que sentimos. Ojalá las hubiera y ello
permitiera hacer sentir mejor a los demás".
Loughner, de 22 años, está acusado de varios delitos de asesinato en primer
grado e intento de asesinato el tiroteo del sábado en Tucson, en el que murieron
seis personas y 14 resultaron heridas, entre ellas la congresista de Arizona
Gabrielle Giffords. “No entendemos por qué ha pasado esto. Nos gustaría poder
cambiar los terribles eventos que ocurrieron el sábado”, dice la familia de
Loughner al asegurar estar preocupada por la situación de las víctimas y sus
allegados. “Sentimos mucho su perdida”, añade. En el comunicado, los familiares
del detenido reconocen estar pasando un “momento muy difícil” y piden a la
prensa que respete su privacidad.
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