Green, la niña nacida el 11 de septiembre de 2001 que falleció en el tiroteo de
Tucson el sábado, y a quien el presidente Barack Obama dedicó gran parte de su
emotivo discurso en un homenaje a las víctimas la víspera.
El funeral de Christina, de nueve años, empezará a las 1:00 de la tarde del
jueves (20H00 GMT) en la iglesia St. Elizabeth Ann Seton de Tucson, donde se
espera el desfile de miles de personas para despedir a la pequeña delegada
estudiantil que se convirtió en símbolo del último tiroteo que sacude a Estados
Unidos. "En Christina, todos nosotros vemos a nuestros hijos.
Curiosos, llenos de confianza, enérgicos y llenos de magia", declaró Obama el
miércoles en una de sus tantas referencias a la niña en el homenaje a los seis
muertos y 14 heridos del tiroteo del sábado en las afueras de un supermercado de
Tucson, una ciudad fronteriza con México, 185 km al sur de Phoenix.
La Iglesia Baptista de Westboro, una organización que está convencida de que
Estados Unidos está siendo castigado por permitir el aborto, las bodas gay y que
incluso se pronuncia contra la confesión católica, había anunciado una protesta
en el funeral de Green, pero desistió después de que los legisladores estatales
aprobaran una ley prohibiendo estas manifestaciones en funerales.
La policía del condado de Pima informó que durante los funerales dos medios
de comunicación tendrán acceso para registrar la despedida de esta niña, cuyos
padres, Roxanne y John Green, así como su hermano mayor de 11 años, han
aparecido en innumerables entrevistas elogiando los talentos de Christina.
Christina Taylor fue una de las seis personas que murieron durante el tiroteo
obra de Jared Loughner, un joven de 22 años que atentó contra la congresista
Gabrielle Giffords en pleno mitin político el sábado, dejando además 14
heridos.
La niña, que nació en el trágico 11 de septiembre de 2001, fue uno de los 50
bebés que aparecieron en el album nacional titulado "Rostros de la Esperanza",
representando a los 50 estados del país con niños nacidos el día de los
atentados en Washington y Nueva York que dejaron casi 3.000 muertos.
Junto a cada foto había deseos para esos niños, según dijo Obama, y leyó que
la de Christina decía: "Espero que ayudes a los necesitados" y "espero que sepas
toda la letra del Himno Nacional y lo cantes con la mano sobre tu corazón.
Espero que saltes en los charcos de la lluvia". "Si hay charcos de lluvia en
el cielo, Christina está saltando sobre ellos hoy", dijo Obama, padre de dos
niñas, con un ligero cambio en su tono de voz que reveló su emoción. Nieta de
un famoso jugador de béisbol de Filadelfia, "no se dejaba ganar por nadie, era
una pequeña musculosa, una atleta excelente y una muy buena nadadora", recordó
su madre al día siguiente de su muerte. La pequeña, de cabellera y ojos
marrones, "se interesaba por todo".
"Para Navidad, acababa de recibir una guitarra y estaba aprendiendo" a
tocarla, dijo. Christina acababa de ser electa en el consejo de estudiantes de
su escuela y le interesaba la política desde que era aún más niña, declaró su
padre.
"Era buena oradora. Yo la veía bien como política", agregó. "Tuvimos nueve
años maravillosos con ella", recalcaron sus padres, que el miércoles
agradecieron "el afecto y el amor" que les transmitió el matrimonio Obama en el
homenaje a las víctimas en el auditorio de la Universidad de Arizona en
Tucson.
La niña llegó el sábado muerta al hospital, pese a lo cual intentaron
resucitarla, en vano.
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